Salí corriendo y pensé que igual les dejara que me olvidasen un poco y luego ir a pedir disculpas.
lunes, 1 de junio de 2009
Los tres cerditos
Entonces como no salían intente entrar por las ventanas, todas las puertas, pero solo me quedaba un sitio para poder entrar, la chimenea. Empecé a subir por el tejado, pero al parecer los tres cerditos se dieron cuenta de que estaba subiendo y entonces debajo de la chimenea pusieron un puchero de agua ardiendo. Yo , por fin, llegue al principio de la chimenea baje y caí en el puchero.
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